Cuento rodante: película, instalación y Los Malllevados
















El sábado 23 de mayo a las 3 de la tarde se estrenó la primera versión del "Cuento Rodante". Usamos el lugar de La habitación de la memoria, en Firmat, para armar una instalación que reunió la producción colectiva de textos, imágenes y objetos que realizaron los chicos de las escuelas que participaron del proyecto.















También usamos los vagones de los trenes que están estacionados al lado de La habitación de la memoria para proyectar la película. El corto es el montaje-edición de diferentes situaciones y escenas improvisadas por los chicos alrededor de una historia creada por ellos.















Estuvieron Los Malllevados también improvisando un show genial, que incluyó torneos, participación de músicos invitados del público y muchas cosas más. ¡Gracias, Malllevados!













Cuento rodante

Este proyecto es una propuesta de intervención en escuelas primarias públicas. La idea es que un grupo o grado por escuela realice alguna parte de un cuento o historia.




Estas formas móviles se irán trasladando de escuela en escuela para que, a manera de posta, se complete la historia. La historia resultará del intercambio y la creación colectiva entre chicos de distintas escuelas.

El cuento se construirá a través de la creación, la conversación y la experimentación con diversos lenguajes artísticos.

El resultado se presentará una vez finalizada la primera etapa del proyecto, en una instalación pública y ambulante.





La fábrica de juguetes: taller de producción de objetos



¿Por qué construir juguetes?

“Hoy los chicos tienen muchísimos juguetes” –nos quejamos los adultos, por tener que comprarlos y las más de las veces por no poder comprarlos–. Tienen tantos que hasta se aburren. Tantos que a veces no saben a qué jugar. Jugar, jugar, ¿qué significa jugar?

Nosotros, los grandes, “cada dos por tres” les decimos a ellos, los chicos: “yo cuando era chico me las arreglaba con lo que había”, un barquito de papel en un día de lluvia, una pelota de trapo, unos tacos de mamá, un autito destartalado. Arreglarse con lo que había era poder imaginar un mundo de la nada: eso era jugar.

Hoy imaginar es un trabajo más difícil: hay que poder hacer algo con todo lo que hay –casi al revés de lo que hacíamos nosotros–. Y ese todo no es sólo la enorme cantidad de juguetes que nos ofrecen día a día, es también la variedad infinita de objetos que consumimos (ellos y nosotros), y que casi sin darnos cuenta generan pilas de residuos que se acumulan sin cesar (vasitos de yogurt, quesos y lácteos con vitaminas; una gran variedad de cajas y cajitas; envases plásticos de todo tipo; rollos de cartón de distintos tamaños; etcétera, etcétera, etcétera).

Con todo eso podemos hacer algo: imaginar e inventar nuestros propios juguetes, pero no para tener más, sino para tener algo que para existir necesite de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra imaginación.

En este mundo plagado de juguetes, repleto de objetos de consumo productores de residuos, para hacer algo con ese todo, los invitamos a ustedes y a ellos a “jugar como chicos”.




Juntos, nosotros y ellos

Jugar juntos, imaginar juguetes, crear juguetes entre nosotros y ellos, no significa que nosotros tengamos que hacer todo lo que ellos quieran, tampoco que ellos tengan que hacer todo lo que nosotros digamos: significa que nosotros podamos escuchar lo que ellos quieren, ayudarlos a hacer que eso sea viable, proponerles otras opciones, decirles también lo que a nosotros nos gustaría, en fin, dejarnos llevar por lo que entre ellos y nosotros vaya germinando.

Hacer algo juntos es confiar en que algo lindo pueda nacer de nuestra alianza, compartir una idea y buscar la forma de hacerla realidad.

Hacer realidad algo que nos permita volar –como los aviones y los pájaros–; algo que nos transporte lejos de acá –como los barcos, los caballos y los autos–; algo que nos haga ser otros –como las máscaras–; algo desde donde podamos ver más allá –como las torres y los largavistas–; algo que nos haga sentir protegidos –como las casas–; algo que permita volver el tiempo atrás –como los dinosaurios–; algo que nos dé miedo –como los monstruos y los animales feroces–; algo que nos haga bailar –como los pianos–. Y nada, nada que nos haga pelear, lastimarnos y matar –como las armas–.

Arte postal - No sé quién sos pero te quiero contar







Este proyecto se realizó en el mes de agosto del 2006 en la vía pública, cerca de la antigua estación de trenes de Firmat, para todo público. La idea fué contarle algo a alguien desconocido a través de dibujos y textos anónimos que después de escritos se guardaban en un sobre y luego en un buzón.

Con los chicos que participan regularmente de las actividades de la Casa de pequeños artistas, salimos a dejar las cartas por abajo de la puerta de los vecinos firmatenses (y parece que algunas llegaron hasta Rosario).

Contra viento y olvido: bicicleta en bandera


Intervención urbana




El lunes 18 de junio de 2007 realizamos esta intervención junto a Fernando Traverso y todos los que nos acompañaron en la propuesta.

Fernando Traverso es un artista rosarino, que creó –entre otras cosas– una obra, que más que obra es una acción: una intervención urbana. Con un stencil en mano y aerosol negro, reproduce la misma bicicleta en cientos de escenarios distintos, alrededor del mundo. Desde entonces, la bicicleta negra ha pasado a ser una marca en la ciudad, una forma constante de construir memoria.



Desde las 10.00 horas estuvimos andando en bicicleta contra el viento y pintando bicicletas contra el olvido por la ciudad. Dejando marcas, como imágenes, para que evoquen nuestros sentidos, escondidos, desconocidos.

A las 14.00 horas, en la habitación de la memoria (calle Sarmiento, entre Bv. Colón y Solís), pintamos bicicletas en banderas, que después se convirtieron en una obra – instalación hecha por todos.

Para dejar de ser siempre el público del espectáculo, la invitación es a ser parte lo público.



Y gracias, Fernando, ¡sos un groso!

Murales


Escuela Barrio Frediksson, 2008.



Escuela Barrio Frediriksson, 2008.



Frente de la antigua Casa de pequeños artistas, 2007.



Cocina Comunitaria de Barrio Frediksson, 2004.

La realización de murales es una actividad permanente desde que creamos la Casa de pequeños artistas. Todos pintamos, desde los más chiquitos hasta los adultos. Los murales contribuyen a hacer posible la expresión pública de los chicos que participan del proyecto y de todos los que se involucran en la experiencia.

Pintamos las bicis

¡y quedan como nuevas!