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Y ahora, ¿qué hacemos?

Kamicalia
Cerámica Femenina
Miércoles de 14 a 18 hs. Y jueves de 9 a 12 hs.
en Comunidad Kotapik, Barrio Frediksson.





Taller de radio
Miércoles de 18 hs.
En el Barrio Frediksson.






Intercambio con Bolivia















En junio tuvimos la alegría de recibir a un grupo de educadores de distintas organizaciones de la Plataforma Unidos, una organización que trabaja con chicos y chicas que viven en la calle, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.














Durante una semana, compartimos una serie de actividades especialmente planeadas para el intercambio. Vimos, junto a sus protagonistas, el video de la experiencia Cuento rodante. Con mujeres de la comunidad mocoví y el barrio Fredricksson, trabajamos juntos en el taller de cerámica. Y con los chicos y chicas, desarrollamos el proyecto “Banderas viajeras”: entre todos diseñamos y pintamos tres grandes banderas con mensajes de estas pampas para los chicos de Santa Cruz.









Esperamos que hayan disfrutado y aprovechado la experiencia tanto como nosotros. Y es nuestro deseo que estos intercambios continúen y crezcan con el tiempo.



La fábrica de juguetes: taller de producción de objetos



¿Por qué construir juguetes?

“Hoy los chicos tienen muchísimos juguetes” –nos quejamos los adultos, por tener que comprarlos y las más de las veces por no poder comprarlos–. Tienen tantos que hasta se aburren. Tantos que a veces no saben a qué jugar. Jugar, jugar, ¿qué significa jugar?

Nosotros, los grandes, “cada dos por tres” les decimos a ellos, los chicos: “yo cuando era chico me las arreglaba con lo que había”, un barquito de papel en un día de lluvia, una pelota de trapo, unos tacos de mamá, un autito destartalado. Arreglarse con lo que había era poder imaginar un mundo de la nada: eso era jugar.

Hoy imaginar es un trabajo más difícil: hay que poder hacer algo con todo lo que hay –casi al revés de lo que hacíamos nosotros–. Y ese todo no es sólo la enorme cantidad de juguetes que nos ofrecen día a día, es también la variedad infinita de objetos que consumimos (ellos y nosotros), y que casi sin darnos cuenta generan pilas de residuos que se acumulan sin cesar (vasitos de yogurt, quesos y lácteos con vitaminas; una gran variedad de cajas y cajitas; envases plásticos de todo tipo; rollos de cartón de distintos tamaños; etcétera, etcétera, etcétera).

Con todo eso podemos hacer algo: imaginar e inventar nuestros propios juguetes, pero no para tener más, sino para tener algo que para existir necesite de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestra imaginación.

En este mundo plagado de juguetes, repleto de objetos de consumo productores de residuos, para hacer algo con ese todo, los invitamos a ustedes y a ellos a “jugar como chicos”.




Juntos, nosotros y ellos

Jugar juntos, imaginar juguetes, crear juguetes entre nosotros y ellos, no significa que nosotros tengamos que hacer todo lo que ellos quieran, tampoco que ellos tengan que hacer todo lo que nosotros digamos: significa que nosotros podamos escuchar lo que ellos quieren, ayudarlos a hacer que eso sea viable, proponerles otras opciones, decirles también lo que a nosotros nos gustaría, en fin, dejarnos llevar por lo que entre ellos y nosotros vaya germinando.

Hacer algo juntos es confiar en que algo lindo pueda nacer de nuestra alianza, compartir una idea y buscar la forma de hacerla realidad.

Hacer realidad algo que nos permita volar –como los aviones y los pájaros–; algo que nos transporte lejos de acá –como los barcos, los caballos y los autos–; algo que nos haga ser otros –como las máscaras–; algo desde donde podamos ver más allá –como las torres y los largavistas–; algo que nos haga sentir protegidos –como las casas–; algo que permita volver el tiempo atrás –como los dinosaurios–; algo que nos dé miedo –como los monstruos y los animales feroces–; algo que nos haga bailar –como los pianos–. Y nada, nada que nos haga pelear, lastimarnos y matar –como las armas–.

Taller de arte y pensamiento

"Venimos porque nos entusiasman las cosas que hacemos, las ideas locas que tenemos. Venimos porque nos gusta charlar de nuestras vidas”.

Con un grupo de chicas entre 12 y 16 años generamos un espacio de construcción de pensamiento para reunir muchas propuestas que provengan de mujeres jóvenes. Desde este espacio realizamos diversas prácticas artísticas como manera de establecer conexiones entre lugares y personas, y como forma de articulación pública de circunstancias singulares de nuestras vidas.

Formamos un colectivo de producción de objetos artísticos y utilitarios destinados a la comercialización. Con los recursos obtenidos se genera un emprendimiento económico para cada una de las chicas y para sostener el proyecto común.



¿Qué es la casa de pequeños artistas?


La Casa de pequeños artistas es una asociación sin fines de lucro creada por un grupo de artistas con el objetivo de abrir espacios de reunión y producción con niños, adolescentes y mujeres. Nuestras actividades articulan diversas prácticas artísticas (cerámica, dibujo y pintura, radio, video, etc.) y sociales (formas de organización colectivas y desarrollo de emprendimientos productivos).

Las actividades se desarrollan en la sede de la organización, en espacios públicos especialmente en el Barrio Fredriksson, de la ciudad de Firmat, Santa Fe; y también en otros lugares del país. Desde el año 2003, estamos generando diferentes espacios como lugares de encuentro, desde la afirmación de los vínculos y la empatía con el otro.

El hacer juntos posibilita el descubrimiento de diversas iniciativas que parten de la posibilidad de pensar proyectos con otros. La visión de estos espacios consiste en partir de las propuestas de los chicos y de las mujeres, de sus propias iniciativas y deseos; ofrecerles el lugar, los materiales y algunas ideas para que puedan desarrollar y desplegar su capacidad creativa, el uso de la imaginación, el poder de la creación colectiva; y, sobre todo, para acompañarlos en la concreción de sus proyectos.


¿Qué hacemos?


A lo largo de más de 5 años de existencia, la Casa de pequeños artistas ha tenido una serie de logros y al mismo tiempo las exigencias internas y externas crecieron, las prácticas de la organización fueron emergiendo de diversas situaciones a través del tiempo y se expresaron de acuerdo a la capacidad que desarrollamos de tornar los obstáculos en medios.

Trabajamos con aproximadamente chicos y chicas de entre 3 y 16 años de edad y con mujeres a partir de los 18 años, en espacios de taller, tanto en nuestra casa/sede como en otros espacios comunitarios ubicados en los barrios. También organizamos actividades y creamos proyectos para ser desarrollados en escuelas, en el espacio público de la calle o las plazas y en otras instituciones públicas. Del trabajo realizado con los niños se desprenden otros proyectos dirigidos a la participación de los adultos que de diversas formas se vinculan con ellos.

Así nació el Taller de la palabra y de la imagen y después, Kamicalia, un colectivo de mujeres artistas que trabaja desde hace un año y medio, en la creación artesanal de piezas de cerámica.

Como grupo de mujeres, se construyeron vínculos de afecto y confianza, generándose la posibilidad de crear colectivamente herramientas para pensar la condición de ser mujeres.

La meta del Kamicalia es lograr la consolidación de un emprendimiento productivo de carácter autogestivo dirigido y administrado por el grupo de mujeres.

Desde febrero del 2009 venimos desarrollando integralmente este proyecto en sus tres áreas: taller de cerámica, taller de pensamiento y taller de circulación y comercialización de piezas de cerámica.